Por Christopher Garcia
Payaso: (se despide de los niños y se acerca hacia una silla con un espejo) Adiós niños, si adiós pronto nos veremos. Hay que cansancio estos niños eran muy revoltosos, no me dejaron en paz ni un momento, estoy muy cansado. Que vida que tengo, si estos niños supieran todo lo que me ha pasado... que detrás de estas pinturas mi corazón esta triste y esta mascara solo la uso para ocultar mis penas. Los recuerdos de mi niñez no me dejan vivir, hasta hoy recuerdo cuando mis papas llegaban borrachos todas las noches y en días de fiesta ni siquiera llegaban... al día siguiente se aparecían, diciendo que se habían perdido. Las golpizas que me daban cuando llegaban a casa me dolían mucho eran tremendas, ¡cuanto ODIO a mis padres! Además nunca me dieron un plato de comida, siempre me mandaba a mendigar comida al comedor de la iglesia de la parroquia cerca de casa, las monjas eran estrictas, nos trataban muy mal, pero bueno por lo menos ahí encontré otros niños y jugábamos. Pero llego un día en el cual ya no pude aguantar más y decide escaparme de mi casa. Fue mejor vivir en las calles que soportar los golpes y las borracheras de mis padres, extraño a mis hermanitos, como estarán. Pero por otro lado, en las calles soporte el desprecio de las personas y dormía bajo los puentes, empecé vendiendo dulces para vivir pero todos me votaban, no me dejaban entrar a los restaurantes. Después me regalaron un cajita de lustrar y me puse a lustrar zapatos, esto si me permitió ganarme algunos pesitos, pero era un trabajo duro, tenia que hacerlo todo el día y a veces el grupo de el Charly, un lustrabotas bastante mayor que era clefero y tenia su banda, me robaban mi dinero, era chistoso ellos no trabajaban, yo me rajaba trabajando y ganaba bien pero ellos me lo quitaban. AH!!! Ahora recuerdo fue en las calles cuando empecé con este negocio de ser payaso, lo hice al mismo tiempo que trabaje de zapatero. Sufrí mucho y aprendí a no confiar en nadie, y también a no amar a nadie, todos me fallaron yo crecí solo y llegue hasta donde estoy solo, me hubiera gustado estudiar, ser alguien, ahora duermo en un pequeño cuarto pero es mejor que dormir en los puentes. Ahora vivo haciendo reír a los niños, cuando los veo reír junto con sus padres, mi corazón revienta de rabia porque mis padres nunca estuvieron conmigo en ninguno de mis cumpleaños. Pero siempre digo ¡Vamos a jugar chicos con el payaso chinchulín!!!!! Pero mi corazón no deja de llorar. Ninguno de ellos se imaginan ni tienen idea de mi sufrimiento y mi dolor ¡La función debe continuar!
Jesús: Hijo mío! Yo conozco tu sufrimiento
Payaso: Quien esta ahí! Salga de donde estas
Jesús: Yo siempre estuve contigo y se tu dolor ... ven a mi y yo sanare tus heridas!
Payaso: Ya en serio ¿quién es? ¿Qué quiere?
Jesús: Tu vida...
Payaso: ¿Mi vida? Uy ahora si que estoy loco y cuanto pagaría por mi vida?
Jesús: Mi sangre!!!
Payaso: ¿Quién eres tu?
Jesús: Soy Jesús y quiero sanar tu corazón
Payaso: Eres real o estoy soñando
Jesús: Soy real...
Payaso: No puede ser que me hayas escuchado. Y si eres tan real por que mi vida fue un desastre nunca estuviste conmigo, ¿Dónde estabas cuando mas me necesitaba?
Jesús: Siempre intente acercarme a ti y sanar tu vida
Payaso: ¿Como?
Jesús: Si! Muchas veces mis hijos fueron a tocar la puerta de tu casa, tu solo eras un niño. Y tu mama siempre nos dijo estoy ocupada y yo ya tengo mi religión y mi santito.
Payaso: Ah si! San Bartolomé, creía mucho en el, hasta que un día mi padre lo rompió.
Jesús: Estuve contigo cuando te burlaste de Oscar cuando se acerco a hablarte de mi
Payaso: Ah! Si el cristianito, si siempre me burlaba de él
Jesús: Ahora quiero sanar tu vida
Payaso: Como! Eres mago además, yo hice cosas malas y no lo merezco
Jesús: Tu también lo mereces, además yo di mi sangre por cada uno solo necesitan creer y dejarme entrar en tu corazón y seguir mis enseñanzas
Payaso: No se no se que hacer!!
Jesús: Te amo no importa como seas, arrepiéntete de tus pecados y ábreme tu corazón y tus pecados serán olvidados. Te amo tanto que hasta yo di mi vida por ti.
Payaso: Así tan fácil
Jesús: Si así de fácil, solo cree en mi.
Payaso: Bueno Jesús espero que valga la pena ( se inca) Señor Dios mío perdóname me arrepiento de mis pecados, soy un pecador, pero desde este momento te abro mi corazón para que tu guíes mi vida! ¡Te necesito! Mi Dios ¡Te necesito!
(Cuando se levanta su rostro tiene alegría)
Payaso: Gracias Dios, ya no necesito una máscara, ya no necesito fingir, ahora en verdad si soy feliz. Gracias Padre mío tengo un nuevo amor y siempre te seguiré!!!
jueves, 20 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario